Hidroponia del Valle

Innovar desde el desierto: la hidroponía como esperanza para el Valle

Proyecto Productivo Pedagógico Hidroponía del Valle de Yokavil

📍 Santa María – Loro Huasi
🗓️ 2025 – en adelante

Con docentes del CFP N.° 2 de Santa María y productores locales, impulsamos la iniciativa Hidroponía del Valle: un proyecto innovador que busca producir hortalizas de calidad con un uso eficiente del agua. Se construye un invernadero experimental y se realizan talleres técnicos, encuestas de mercado y espacios de cohesión grupal.

El proyecto combina innovación tecnológica, educación y arraigo: forma a jóvenes y productores, promueve la producción sustentable y abre un nuevo horizonte para el Valle de Yokavil.


El recorrido social de la gestación del Proyecto Productivo Pedagógico Hidroponía del Valle del Yokavil

El siguiente texto fue escrito, a fines de agosto 2025, por el grupo de docentes y productores responsables del proyecto, con la intención de relatar los pormenores de esta experiencia.

Como todo sueño que está destinado a generar un cambio en la sociedad, éste, surge como un anhelo compartido, ese anhelo que le da legitimidad genuina.  Todo comenzó en la finca de un agricultor de Loro Huasi, Santa María, provincia de Catamarca. Allí, un grupo de agricultores conjuntamente con un grupo de docentes del C.F.P. N° 2, pensaron que sería posible trabajar con un sistema de cultivo diferente, al menos para nuestro pueblo. 

     A partir de ese momento, se pusieron en marcha una serie de acciones; algunas se llevaron a cabo en grupo, otras de manera individual, pero todas ellas, siempre en equipo.  Darle vida a este término, en la sociedad actual, es un verdadero desafío, y, sin embargo, estas personas lo lograron.  Porque desde sus diferentes saberes, experiencias, y expectativas personales, pudieron aportar su granito de arena para el proceso que se estuvo viviendo. 

     Una de las primeras actividades que se realizaron, fue visitar los invernaderos del medio, registrando los detalles de su infraestructura y de los motivos por los que no se encuentran trabajando en este momento. Y la mayoría de ellos, tuvieron un común denominador, que hubo desajustes entre los objetivos planteados y los resultados obtenidos, tanto por problemas técnicos, como humanos.

     Por otro lado, el recorrido continuó por un estudio de mercado, que se ejecutó a través de dos modelos de encuestas, una que se dirigió a la comunidad en general, y otra dirigida a los comerciantes gastronómicos del valle, tanto de Santa María, como en Amaicha del Valle, ya que sus habitantes se trasladan a nuestro pueblo a comprar la mayoría de sus insumos.  A continuación, se comenzó a diseñar un modelo de invernadero, tanto para la unidad productiva como para la unidad pedagógica. Se trabajó en diseños de planos manuales, realizados por los integrantes del grupo; de los sistemas internos, de la estructura y de un anexo de usos múltiples, cuyo detalle puede apreciarse en el anexo imágenes de este informe.  Además, se buscaron presupuestos de materiales de los mismos.  Cabe señalar, que, para las dimensiones de ambos invernáculos, se tomaron fotografías a los terrenos donde se pondrían los mismos, desde varias perspectivas, incluyendo el uso de un dron.

     Paralelamente, se buscaron datos meteorológicos de las estaciones existentes en Santa María; y se planificó la toma de muestras de agua para manejar información precisa de los valores físico-químicos y biológicos y de conductividad de las mismas.  Luego de varias averiguaciones, se decidió realizar los antedichos análisis, a través de I.N.T.A. sucursal Santa María, por medio del Ing. Carlos Segura, quien se mostró muy predispuesto a apoyar este emprendimiento comunitario.

     Al mismo tiempo, se buscó información sobre esta técnica agrícola, en personas que ya están trabajando con la misma, tal es el caso de la Ing. Emilia Roberts, quien tiene su invernáculo en San Fernando de Catamarca. Ella muy gentilmente nos brindó sus saberes vía zoom.  También se gestionaron capacitaciones referidas a este tema; una de las mismas se llevó a cabo en las instalaciones del C.F.P. N° 2, y estuvo dirigida a una de las integrantes, la señorita Romheli Huber, quien cursa su último tramo para recibirse de Ing. Química, por lo que su capacitación fue sobre el control de PH en las soluciones acuosas que se utilizarían en el sistema hidropónico con el que vamos a trabajar.  Días más tarde, se gestionó una capacitación sobre Cultivos hidropónicos, dictada por el Ing. Carlos Segura de I.N.T.A., y se llevó a cabo en las instalaciones de Agronomía de Zona de Santa María.  La misma estuvo dirigida a todos los integrantes del grupo, y fue extensiva a los alumnos de la Tecnicatura Hortícola, a cargo del profesor Luis Córdoba, de la institución educativa involucrada.  En la misma se disiparon varias dudas.

     Otra de las actividades propuestas, es la visita al invernadero de la Ing. Roberts, para ello, se gestionó desde la dirección del C.F.P. N°2 el recibimiento del grupo en sus instalaciones; y se gestionó el transporte desde el grupo, en la oficina del Ing. Miguel Paredes, quien informa que la aprobación de la solicitud, tiene un curso de dos meses en sus diferentes tramos administrativos.  Por lo que se decidió realizar la gestión por medio de los municipios, a fin de obtener una respuesta más pronta.

     Finalmente, se distribuyeron entre los integrantes del grupo, las actividades que se llevarán a cabo en lo sucesivo; con roles más definidos, y desde las posibilidades y habilidades de cada quien.  Puesto que, como expresamos al inicio de este informe, somos un grupo heterogéneo; vamos desde quienes desde muy niños aprendieron el trabajo de la agricultura, porque les tocó insertarse a esta noble actividad por las necesidades y la cultura de sus familias, pasando por aquellos que se formaron profesionalmente para ese desempeño, desde un conocimiento técnico-científico, como es el caso de los ingenieros que forman parte de este proyecto; hasta los docentes, que con sus inquietudes académicas, desean transmitir un contenido significativo a las nuevas generaciones.  Entre todos, pudimos formar un verdadero equipo, un grupo pre-cooperativo que nació con una ilusión, seguramente personal, pero con un convencimiento genuinamente colectivo. Nuestro punto en común, es una virtud de trabajo sobre el avance de la ciencia y la tecnología, para optimizar nuestras prácticas agrícolas, y obtener mejores resultados; al mismo tiempo que ofrecer un servicio académico de calidad al alcance de toda la comunidad.  Pero fundamentalmente, nos une un sueño, el sueño de dejar un precedente en nuestra comunidad, de que podemos, queremos y debemos rescatar la cultura de nuestros ancestros, que basaban la economía de sus pueblos, mediante actividades colectivas.  Fueron cimiento de los valores que se transmitieron de generación en generación, sobre el fortalecimiento de las actuales denominaciones asociativistas y cooperativistas; puesto que, en aquellas comunidades, prevalecía el valor de la palabra dada, que, traducido a nuestros tiempos, es el respeto por las normativas que regulan todo tipo de quehacer humano.  Y vamos más allá aún, queremos sostener en el tiempo, este Proyecto Productivo Pedagógico Hidroponía del Valle de Yokavil, como una alternativa de fuente de trabajo posible para la comunidad santamariana, y como un aporte al cuidado del medio ambiente, por los beneficios que esta técnica ofrece en ese aspecto. Asimismo, apostando a la importancia de la inclusión de las mujeres y los jóvenes a la actividad, quienes, sin duda alguna, aportan creatividad y frescura al proyecto, además de conocimientos tecnológicos actuales.

     En síntesis, esto apenas comienza.  Nos encontramos a la mitad de un recorrido para la gestación formal de nuestro proyecto, puesto que queremos enriquecerlo y pulirlo en cuestiones más específicas.

Sin embargo, estamos en el punto exacto para sentirnos parte de un logro, que radica en habernos podido organizar, haber debatido, haber compartido vivencias, haber compartido conocimientos, haber realizado el ejercicio de una escucha activa, haber podido expresarnos libremente, habernos sentido contenidos en un otro, habernos comprometido en un objetivo común. Ese, es el primer logro, reconocer la valía de quienes trabajan a nuestro lado, y reflejarnos en ella; reconocernos en el rostro del otro, porque en todo este caminar juntos, debemos resaltar que, permitiéndonos una analogía, debemos ser cuidadosos del uso correcto de la química en nuestras soluciones nutritivas; pero en realidad, debemos cuidar más aún la química interpersonal, ya que, sin un sentido humano, todo proyecto tiende a perder verdadero sentido social y económico.

  • Integrantes:

Bernhard Huber

Luis Córdoba

Alberto Cabezas

José Sarmiento

Romheli Huber

Paola Gramajo

Augusto Villagra

Ethel Sánchez

  • Institución educativa involucrada: C.F.P. N° 2.

Director: Joel Lagoria

  • Empresa asesora y nexo finaciador: CRESCA Coop.
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