No poner el carro delante del caballo: un error común en los proyectos de intervención social
En el trabajo con grupos comunitarios, cooperativos o culturales, hay un error que suele repetirse: apurar la formalización legal de la organización antes de haber construido su base real de sentido y pertenencia. Dicho de otro modo, poner el carro delante del caballo. Antes de iniciar el proceso de constituir una cooperativa, una asociación civil o cualquier figura jurídica (inclusive, una sociedad comercial), es imprescindible trabajar cuestiones previas vinculadas con la identidad y cohesión del grupo. Estas incluyen: Este proceso no es sencillo. Implica transformación personal y colectiva, y requiere abordar aspectos culturales, psicológicos y vinculares. Solo cuando el grupo se convierte en un verdadero sujeto colectivo capaz de decidir en conjunto, tiene sentido encarar el proceso formal de constitución. En nuestra experiencia, muchas veces nos encontramos con organizaciones que ya tienen personería jurídica, matrícula o CUIT, pero que no transitaron esta primera etapa. En esos casos, sin descuidar la regularidad legal, es necesario volver sobre los cimientos y trabajar la construcción de identidad para que la organización pueda desplegar todo su potencial. Como dice el refrán popular, “árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza”. Sin embargo, cuando existen ganas, necesidades y objetivos compartidos, vale la pena intentarlo. Por eso, cuando acompañamos a grupos aún no formalizados, lo primero que hacemos es trabajar esta dimensión fundacional. Lo consideramos un principio metodológico innegociable. Desde el inicio aclaramos que los llamados indicadores duros (matrícula estatal, CUIT, inscripción formal, cuenta bancaria) no son inmediatos. Solo aparecerán una vez que el grupo haya logrado indicadores cualitativos como el compromiso, la responsabilidad y el sentido de pertenencia ante un proyecto diseñado por ellos mismos. En definitiva, la formalización debe ser la consecuencia natural de un proceso genuino de construcción asociativa, y no el punto de partida.

